Ateneo de Madrid |
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Presentación de la obra « Chupadero » Observatorio Hispano Argentino José Muchnik 1 de diciembre 2006 |
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Es un honor para mí que las actividades del Observatorio Hispano Argentino comiencen con la presentación de esta obra en este lugar, el Ateneo de Madrid, un símbolo cultural en la larga lucha del pueblo español por la libertad y la democracia. Agradezco a los organizadores y en particular al amigo Enrique Borcel.
Parece que la memoria, como los hombres, las frutas o los vinos también tiene que madurar, no se puede apreciar verde, treinta años desde el golpe de estado del 24 de marzo de 1976 en Argentina, parecen decir que la memoria ha madurado, que comienza a encontrar palabras para expresar lo qué pasó
… en realidad yo no busco la memoria, a mí me gustaría olvidar muchas cosas, me gustararía olvidar aquella noche, aquel miedo, las pérdidas, el vacío, pero la memoria me busca, no me deja tranquilo, me acompaña por todos lados, en el trabajo, de vacaciones, leyendo, almorzando, viene se sienta a la mesa y me pone un plato de tallarines como sombrero ...
Inútil escaparse de la memoria, ni tratar de disfrazarla con palabras que lavan más blanco, inútil pretender que la memoria camine cagada, hay que limpiarla, cambiarle los pañales … Con una diferencia, la verdad no es una pomada, por eso no me asombro si la memoria anda siempre a gritos con el culo paspado. La verdad es una luz incandenscente, mirarla frente a frente es doloroso … las « Fosas de Franco », la obra del amigo Emilio Silva asi lo muestra, la búsqueda sin concesiones de la verdad, de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo y de la agrupación Hijos así lo muestra. Buscar la justicia, no como odio ni como venganza, justicia como exhalación de la verdad, para limpiar un poco la memoria, justicia para ayudar a todos, a las víctimas y a los victimarios, no podremos vivir en paz con memorias malolientes ni verdades opacadas.
Preguntemos una cosa, una sóla cosa, de manera tajante, pregunta como hachazo, que deshaga cortezas dejando que la savia busque sus raíces : ¿Cómo fue posible ?, ¿Cómo fue posible ?, que se planifique la tortura, que se vendan niños, que se arrojen al mar seres vivos … ¿Cómo fue posible ?
Este libro, llamado « Chupadero », es algo más que un libro, es una tentativa de acercarse a las preguntas prohibidas, una tentativa de dar palabras a lo indecible, escribirlo no fué fácil, según me dicen leerlo tampoco, lo lamento no tuve la pretensión de hacer un best seller, quise solamente ayudar a ponerle palabras a la memoria ...
¿Cómo fué posible ? la misma pregunta en labios diferentes llevará a respuestas diferentes. Yo no pretendo responder, no sé si es posible responder, utilizaré la pregunta para tratar de entender, para abrir la caja de pandora, abrir un poco las corazas y las mentiras que protegen la humana especie. Tratar de comprender para acabar con la repetición cílica de la barbarie.
¿Cómo fué posible ? Para analizarla, abriré la pregunta en tres gajos : un gajo filosófico, un gajo político y un gajo técnico. Ustedes pueden abrirla en cinco o en siete si lo desean, cuanto más la abran, más jugo podrán obtener.
En lo filosófico, me atrevería a decir que es la idealización de la « pureza » que ha sido nefasta para el hombre. La búqueda de una hipotética pureza ideal a llevado siempre a masacres. Pureza de la raza aria, pureza del khmer rouge … En Argentina había que eliminar los contaminados, los impuros, había que defender la civilización, limpiarla de zurdos y subversivos. La línea divisoria entre lo humano y lo no humano la establece esa nefasta pureza, los otros son impuros, se los encierra en campos de concentración, se los identifica con números, no más nombres y apellidos. O se los aniquila sin más, como a los indígenas del continente americano hace unos siglos o a los tutsíes de Rwanda en Africa hace unos años, 800.000 cortados a machetazos en tres meses. Por eso es importantísimo saber dónde está la línea divisoria entre lo humano y lo no humano, si tratamos a los torturadores como no humanos, la justicia se transforma en venganza y el círculo se repetirá hasta el infinito. Si a un grupo terrorista y asesino que decide hacer explotar bombas en los trenes de España y Londres, o en los locales de la AMIA (asociación mutual judía) en Buenos Aires, matando cientos de inocentes, se les responde con la tortura sistemática en Guantánamo o Abu Grahib, el círculo se repetirá amplificado.
Por eso abrí primero el gajo filosófico, la responsabilidad fundacional está en los constructores de ideologías, son las ideas que afilan los cuchillos, son las ideas las principales asesinas, las autoras intelectuales de los crímenes, en Argentina fueron las ideas integristas de defensa de una pretendidad civilización occidental y cristiana que justificaron matar a estudiantes, obreros, sacerdotes … y en general a los que buscábamos una sociedad más justa, estábamos contaminados por el diablo, debían eliminarnos. Había que eliminar a los zurdos para beneficio de la sociedad argentina, no pertenecían a esa sociedad– lo mismo decían los nazis de los judíos o de los gitanos. De una vez por todas hay que reconocer que la familia humana somos todos “sin distincion de raza, color, sexo, idioma, religión u opinión política”, así dice un texto de 1948 llamado Declaración universal de los derechos humanos, lástima que no se lea más a menudo
El segundo gajo es Político : la manipulación institucional para imponer la pureza encegecedora, aniquilar la oposición de ideas, de prácticas culturales o religiosas. La democracia no se conquista en las urnas, la democracia activa se conquista en la práctica cotidiana de la solidaridad y la fraternidad social en el respeto y el enriquecimiento de la diversidad, en el compomiso cotidiano de enfrentamiento con las injusticias sociales. Por eso, con urnas o sin ellas, los genocidas se apropian de las instituciones para ponerlas al servicio de sus nefastas ideas
Nos queda el gajo técnico, la dimensión operativa que permite que las instituciones, manipuladas por ideologías totalitarias lleven adelante sus planes de liquidación de los seres contaminados. La dimensión técnica también es importante pues revela complicidades a diversos niveles (administrativos, judiciales, educacionales, periodísticos …). En este nivel se sitúan los « cómplices inocentes », los que saben pero prefieren no saber. No podemos aceptar la obediencia debida sino la conciencia debida. Un torturador no puede alegar “he recibido órdenes”. Un juez no puede alegar “no sabía”.
… Como este relato no tiene final, sólo punto y seguido, les puedo leer lo que parece el final
« Tomá Gimena vamos a darles de comer a las palomas le dijo-la abuela- alcanzándole un paquetito de maíz, él observó a la nena, ¿a quién me hace recordar?, se parece a alguien, ¿a quién se parece?, se sentó en un banco cercano tratando de escuchar.
Así, tirá el maíz en el suelo, no te muevas y hablá bien bajito, vas a ver que vienen solitas a comerlo, viste que tu abuela tenía razón.¿Abuela, vos crées que mamá volverá para mi cumpleaños? No sé Gimena, no sé, ¿me vas a hacer vos la torta si no?, sí mi amor, por supuesto, ¿y mi hermanita Adelina? no sé Gimena, no sé, si no vuelve abuela ¿le podés hacer igual una torta para su cumpleaños? »
Disculpen la gravedad, a veces uno se pone grave ...
Este libro está dedicado a los hijos y a los hijos de los hijos. A la memoria de la memoria. Este libro está hecho con la esperanza que algún día la torturas y los genocidios no existan más en este país ni en esta especie … llamada humana … humanidad a la que todavía nos falta mucho para acceder.
José Muchnik 1-12-06 josemuchnik@yahoo.com
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